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¿Cómo guardar las tumbonas cuando no las utilizas? Las mejores ideas

como guardar las tumbonas

Aunque las tumbonas de exterior son uno de los muebles estrella en cualquier terraza o jardín, es posible que no las utilices durante todo el año, en cuyo caso acaban ocupando un espacio que puede ser necesario para otras actividades. Por eso, recogerlas permite mantener el exterior más ordenado y aprovechar los metros disponibles sin hacer grandes cambios.

Pese a que los modelos apilables y plegables ofrecen un almacenamiento más sencillo, también existen alternativas para guardar tumbonas fijas o más voluminosas sin que molesten cuando no se utilizan.

En este post, te contamos cómo guardar las tumbonas cuando no las estás utilizando, dándote ideas para espacios reducidos y recomendaciones para evitar que sufran daños mientras permanecen recogidas.

Lo primero que hay que tener claro es que la necesidad de guardar las tumbonas cuando no se utilizan depende, principalmente, de los materiales con los que estén fabricadas. Si las tumbonas son de madera, ratán natural u otros materiales sensibles a la humedad y la exposición solar, es conveniente protegerlas con fundas después de usarlas y, en muchos casos, guardarlas a cubierto durante los periodos en los que no se utilicen.

Sin embargo, en el caso de las tumbonas de Home Zentrum, fabricadas en todos los casos con materiales resistentes a las condiciones del exterior –como aluminio, textilene, ratán sintético o polipropileno–, pueden permanecer al aire libre durante todo el año sin deteriorarse. 

No obstante, guardar las tumbonas puede ser buena idea si vas a pasar un tiempo sin usarlas para evitar que acumulen polvo y suciedad, así como para mantener la terraza más despejada.

Antes de recoger las tumbonas, conviene dedicar unos minutos para dejarlas bien preparadas y evitar que la suciedad, el polvo o la humedad se conviertan en un problema cuando quieras volver a usarlas. Así, antes de trasladarlas al lugar elegido, puedes seguir estos pasos:

  1. Retira los cojines, colchonetas y accesorios desmontables: guárdalos por separado, siempre limpios y secos, para evitar que se deformen o retengan humedad sobre la estructura.
  2. Limpia la superficie siguiendo las indicaciones del fabricante: aunque puede variar en función del material, lo más habitual es retirar el polvo con un cepillo y después aplicar una solución de agua con jabón neutro, evitando los productos abrasivos. En este punto, consulta siempre las instrucciones del fabricante.
  3. Deja que todas las piezas se sequen por completo: presta especial atención a las uniones, costuras y zonas de difícil acceso. Si guardas o cubres la tumbona cuando todavía está húmeda, puede favorecer la aparición de manchas, olores y moho.
  4. Revisa la estructura y los mecanismos: comprueba las ruedas, los tornillos, las bisagras y el mecanismo de reclinación. Si alguna pieza está floja, conviene apretarla antes de moverla y dejarla almacenada durante un tiempo.
  5. Coloca el respaldo en la posición adecuada: si el diseño de la tumbona lo permite, sitúa el respaldo en la posición que ocupe menos espacio, o pliégala si se trata de un modelo preparado para ello. No fuerces ninguna articulación para tratar de reducir su volumen.
  6. Prepara el espacio de almacenamiento: debe estar limpio, seco y ventilado, sin zonas en las que se acumule el agua ni objetos pesados encima que puedan presionar el asiento o el respaldo.

El mejor lugar para guardar las tumbonas dependerá del espacio disponible en casa, así como del tipo de tumbona, su tamaño y características. En caso de que se pueda plegar o apilar, la solución de almacenamiento será más sencilla, mientras que los modelos más voluminosos presentan mayores limitaciones.

Si cuentas con un trastero o garaje destinado al almacenamiento en casa, es la mejor opción para guardar las tumbonas, especialmente si no vas a utilizarlas durante un largo periodo de tiempo. Al tratarse de un espacio cerrado y poco utilizado en el día a día, ofrece mucha protección frente a la lluvia, el sol y las variaciones de temperatura.

Coloca las tumbonas en un lugar accesible y evita apoyar objetos pesados sobre los asientos o respaldos. Además, antes de guardarlas, asegúrate de que el espacio esté seco y ventilado, para evitar que la acumulación de humedad favorezca la aparición de moho en los tejidos.

Otra opción es mantener las tumbonas a cubierto bajo un porche o tejadillo, algo útil si quieres guardarlas y volver a usarlas con frecuencia. Aunque las tumbonas seguirán expuestas a la humedad ambiental –y, por tanto, conviene revisarlas si los materiales no son resistentes al exterior–, estarán protegidas de la lluvia directa y de la radiación solar intensa. Procura colocarlas junto a una pared o en un rincón donde no obstaculicen el paso.

Guardar las tumbonas en un arcón o armario de exterior es otra solución práctica, especialmente utilizada para las tumbonas plegables o apilables. No obstante, tendrás que asegurarte primero de que las dimensiones interiores sean suficientes y de que exista cierta ventilación.

Este tipo de armarios suelen fabricarse en resina o materiales resistentes a la intemperie y son una alternativa adecuada cuando no se dispone de espacio en el interior.

En caso de que ninguna de las opciones anteriores sea posible, siempre puedes dejar las tumbonas al aire libre y cubrirlas con una funda protectora. Es importante que elijas un modelo transpirable, resistente al agua, de las dimensiones adecuadas y con sujeciones para el viento. Además, conviene colocar la funda únicamente cuando las tumbonas están completamente secas.

Cuando el espacio es reducido, guardar las tumbonas cuando no se están utilizando puede resultar más complicado. Sin embargo, con algunos pequeños cambios de organización pueden alcanzarse soluciones útiles que te permitan mantener tus muebles recogidos y tu espacio exterior despejado. A continuación, te contamos algunas ideas que puedes aplicar.

Las tumbonas apilables permiten colocar varias unidades sobre otras, disminuyendo en gran medida la superficie que ocupan, mientras que las plegables reducen su volumen y pueden guardarse en espacios pequeños. Antes de elegir un modelo, comprueba cuánto espacio ocupan apiladas o cerradas y cuántas unidades admite el fabricante en una misma pila.

Cuando el diseño de la tumbona lo permita, también puedes almacenarla verticalmente mediante soportes adecuados para su peso. Asegúrate de instalarlos sobre una superficie resistente y sujeta bien el mueble para evitar que se caiga. Se trata de una solución especialmente útil para liberar el suelo de terrazas, garajes o trasteros sin ocupar las zonas de paso.

como almacenar las tumbonas

Zonas como el hueco situado bajo una escalera, una tarima elevada o un porche con altura suelen quedar, en muchas ocasiones, desaprovechadas. Si mides el hueco y compruebas que tiene la suficiente altura y anchura, puede ser un espacio estupendo para guardar los muebles de temporada, como las tumbonas, especialmente si pueden apilarse o plegarse.

Si no tienes ningún espacio cerrado donde almacenarlas, reservar una zona fija del jardín o la terraza, aunque sea pequeña, ayuda mucho a mantener el orden y organizar el espacio. Lo mejor es escoger una zona junto a la pared o en un rincón, de manera que los accesos queden despejados, y teniendo cuidado de que no sea un área especialmente expuesta al viento para evitar que se desplacen.

Retirar las colchonetas, los reposacabezas u otros posibles accesorios reduce el volumen de las tumbonas y hace más fácil guardarlas. Además, al guardar este tipo de piezas por separado evitarás que el peso de la estructura pueda deformarlas o que acumulen humedad al estar en contacto directo con otras piezas. Puedes recoger los cojines y colchonetas en un armario o arcón más pequeño.

Los bancos con arcón y otros muebles de exterior con compartimentos interiores son una buena opción para guardar colchonetas, fundas y accesorios en la propia terraza. Así, estos elementos no ocupan el armario o el trastero destinado a las tumbonas, suponiendo una opción muy práctica para espacios reducidos.

A la hora de guardar las tumbonas, hay algunos errores que se cometen con frecuencia y que pueden dar lugar a que se deterioren antes de tiempo. Te contamos cuáles son para que puedas evitarlos:

  • Guardarlas sucias o húmedas: los restos de polvo, agua o materia orgánica pueden producir manchas, malos olores y moho. Por eso, conviene limpiar y secar completamente todas las superficies antes de recogerlas, prestando especial atención a las costuras y uniones.
  • Utilizar una funda inadecuada: si la funda no transpira puede favorecer la condensación, mientras que si queda demasiado holgada puede desplazarse con el viento y no cubrir toda la superficie de la tumbona. Para evitarlo, escoge una funda transpirable, ajustada y resistente al agua.
  • Apilar modelos que no están preparados para ello: esta práctica puede llegar a deformar la estructura y rayar los acabados, por lo que las tumbonas solo deben apilarse si el fabricante lo permite. Además, hay que atender al número máximo de unidades que pueden colocarse unas sobre otras para evitar un peso excesivo.
  • Dejar los cojines puestos: los cojines y textiles acumulan humedad con más facilidad que la estructura y pueden transferirla al resto de la tumbona si se guardan juntos, por lo que conviene destinarles un lugar específico.
  • Forzar los mecanismos de plegado: si una pieza no se mueve con facilidad, hay que comprobar que no exista ningún bloqueo o desperfecto. Si se presionan demasiado las articulaciones, pueden llegar a dañarse las bisagras o el sistema de reclinación.
  • Colocar objetos pesados encima: el peso continuado puede deformar el asiento, el respaldo o los reposabrazos. Por ello, lo mejor es dejar espacio suficiente alrededor de las tumbonas y evitar usarlas como superficie de almacenamiento.
  • Escoger un lugar sin ventilación: los espacios cerrados y húmedos, aunque estén cubiertos, no son adecuados si no permiten que el aire circule adecuadamente.
como proteger las tumbonas

Un espacio cerrado ofrece mayor protección frente al polvo y las condiciones ambientales, pero no siempre resulta necesario. Si las tumbonas son resistentes al exterior y lo que quieres es evitar la acumulación de polvo, cubrirlas con una funda es más que suficiente. 

En caso de que las tumbonas sean de madera u otros materiales naturales, sí es más importante mantenerlas bien resguardadas durante largos periodos sin uso.

No, las tumbonas fabricadas con materiales resistentes al exterior, como las de Home Zentrum, pueden permanecer fuera durante todo el año. Solo resulta práctico recogerlas cuando se quiere despejar la terraza o evitar que acumulen suciedad. 

Si están fabricadas con materiales más sensibles al exterior, sí se benefician de guardarse con mayor frecuencia, aunque normalmente no hace falta recogerlas cada día y puede ser suficiente con ponerles una funda adecuada.

Se puede hacer cuando el diseño y el peso de la tumbona permiten levantarla sin forzar la estructura. Conviene colocarlas en vertical de manera estable, preferiblemente sujetas a la pared mediante soportes resistentes que eviten que se caigan o se desplacen. No es recomendable colocarlas verticalmente si pueden deslizarse o ejercer demasiada presión sobre las ruedas y las articulaciones.

Lo más importante es guardarlas después de haberlas limpiado y asegurándote de que están completamente secas, fijándote especialmente en las uniones, costuras y zonas ocultas. Además, debes escoger un lugar bien ventilado para que el aire circule correctamente y no se acumule la humedad.

En caso de que vayas a cubrirlas con fundas, asegúrate de que estas sean transpirables, dado que los modelos completamente herméticos pueden retener condensación.

Las fundas deben ser resistentes al agua y a los rayos UV, así como estar provistas de aberturas de ventilación o estar fabricadas en un material transpirable, para evitar que la humedad se acumule en el interior. Además, deben ajustarse bien a la forma y dimensiones de las tumbonas, y contar con cintas, hebillas o velcros que las sujeten frente al viento.

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